¿Quiénes son los sujetos del bautismo cristiano?


Nota aclaratoria: Yo no creo que la doctrina del bautismo infantil sea de la esencia de la fe cristiana. Trabajo con bautistas reformados y reconozco que lo que nosotros tenemos en común es mucho más importante que lo que nos divide. Siempre he dicho que no es sabio en la guerra señalar a sus amigos. No obstante, creo que el bautismo es una doctrina sumamente importante. Yo no crecí como Presbiteriano ni paedobautista.1 Llegué a estas convicciones como adulto. Cuando bautizamos a nuestra primera hija hace casi una década, invité a mi mamá y le pregunté que si ella quería asistir al bautismo de Ester. Me respondió: ¿Quieres decir, dedicación, verdad? Cuando le dije que me había escuchado correctamente, me dijo que no éramos católicos y que ¿por qué bautizaba yo a su nieta? Esa fue la primera vez de muchas que tuve que explicar o defender mi creencia. Este estudio es el producto de mis propias luchas y reflecciones sobre esta doctrina. Se lo ofrezco al lector en el espíritu de hermandad y amor. No tengo deseo de pelear ni de criticar a mis hermanos bautistas en la fe. Les invitoa responder si en algo creen que estoy equivocado. Que el Señor les bendiga a través de este estudio y que haga crecer su Iglesia para honor y gloria de Cristo ahora y por todas las generaciones.

1. Introducción

El teólogo bautista Fred Malone dice que los teólogos reformados voluntariamente admiten que no existe ningún mandamiento o ejemplo en todo el Nuevo Testamento de un mandamiento positivo de bautizar a los infantes de los creyen- tes.2 Lo que asevera es cierto. Además, los bautistas, debido a su concepto de la iglesia, argumentan que una evidencia demostrable de la participación real de la persona en Cristo es necesaria para bautizarla. La membresía en la iglesia cristiana es una membresía estrictamente espiritual, y estos reciben la ordenanza del bautismo voluntariamente, en obediencia al mandamiento de Jesucristo.3 Los que están investigando la fe y los niños inconversos de los creyentes no tienen derecho a la membresía ni a las ordenanzas de la iglesia. Dice Jeremiah B. Jetter sobre los sujetos adecuados del bautismo:

Si el paedobautismo es una ordenanza divina, obliga a todo padre cristiano. Las escrituras fueron escritas para su instrucción en la justicia. ¿No extraña que no contienen ninguna informa ción clara con respecto al rito? El deber de los padres israelitas de circuncidar a sus hijos, y el de bautizar a todo creyente, se expresan con suficiente claridad, pues un niño los puede ver por escrito a plena luz; no obstante, el deber de los padres de bautizar a sus hijos sólo se halla por una búsqueda aplicada y una interpretación ingeniosa de las Escrituras, y multitudes hay que no lo pueden encontrar en modo alguno.4

Según estos dos teólogos (y acepto sus conclusiones como representativas de los bautistas en general), ambos aseveran que el único mandato explícito que contiene el Nuevo Testamento es el de bautizar a los adultos confesantes. Los dos acuden al mismo pasaje para dar la evidencia definitiva de un mandamiento explícito para bautizar a adultos. Malone dice:

Los bautistas a menudo rechazan el paedobautismo presbi- teriano, demostrando que la teología pactal de los paedobautistas erróneamente permite que la “buena y necesaria consecuencia” de la circuncisión del Antiguo Testamento obvie la única institución positiva del bautismo en el Nuevo Testamento, a saber, que se le aplica sólo a discípulos.5

Jetter apoya lo que asevera Malone cuando escribe:

El bautismo es una institución positiva o legal. No es obliga- torio excepto por la voluntad divina, y conforme con la revelación de la misma a nosotros. La cuestión al respecto debería ser —no, ¿Qué opinas tú? sino, ¿Qué lees tú? [El bautismo] es lo que Dios quiere que sea —nada menos y nada más. ¿Nos dirigimos, pues, a la ley del bautismo cristiano? Mateo 28:19–20 dice: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñán- doles que guarden todas las cosas que os he mandado”. Toda ley positiva debe ser estrictamente interpretada. El mandamiento de hacer discípulos y bautizarlos difiere en gran manera del manda- miento de bautizar a las personas y después hacerlas discípulos.

¿Cómo entendieron los apóstoles a su gran comisión? “Enseña a todas las naciones, bautizándolas” —no a todas las naciones en masa, a los buenos, los malos o indiferentes, sino a los discípulos instruidos; “enseñándoles” a los discípulos bautizados.6

Tanto Malone como Jetter reconocen que en el todo el Nuevo Testamento, el único mandamiento positivo que esta- blece sin lugar a dudas quiénes son los sujetos del bautismo cristiano, es el mandamiento de Jesús en Mateo 28. Ofrecemos un comentario más de Malone:

El paedobautismo se fundamenta en gran parte en un mal uso de la “buena y necesaria consecuencia”, o inferencia, de los sujetos de la circuncisión del Antiguo Testamento. Sin embargo, el credobautismo fundamenta su doctrina de los sujetos del bautismo sobre una ordenanza positivamente instituida, necesariamente contendida en las Escrituras… Así pues los bautistas pactales se aferran a las palabras mismas, instituidas en las Escrituras, para formular su doctrina de los sujetos del bautismo (i.e. discípulos solamente) en vez de una inferencia posiblemente errónea de los sujetos de la circuncisión. La hermenéutica consistente exige que un sacramento instituido (una ordenanza) se adapte a las pala- bras de institución que se encuentran en la Escritura, inclusive la identificación de sus sujetos. El único bautismo instituido en la Escritura es el bautismo de discípulos solamente. La “inferencia” sola no es capaz de señalar los sujetos “necesarios” del bautismo.7

Los bautistas sostienen tres cosas: 1) no existe ningún mandamiento positivo o directo en todo el Nuevo Testamento que nos exija bautizar a nuestros infantes; 2) Jesucristo mismo, cuando instituyó el sacramento del bautismo cristiano, señaló sólo a los discípulos como los sujetos apropiados de la orde- nanza y que este mandamiento es el único mandamiento positivo que nos dice quiénes son los que tienen acceso al bautismo; y 3) los discípulos son todos aquellos que han dado evidencia suficiente que han sido regenerados por el Espíritu Santo y por eso tienen derecho a ser miembros de la iglesia por medio del bautismo.

Los Reformados y Presbiterianos admiten que el Nuevo Testamento carece de evidencia explícita para la práctica del paedobautismo. Berkhof dice,

Debe decirse desde el principio que no hay un mandato explí- cito en la Biblia para bautizar a los niños, y que no hay un solo ejemplo en el que con toda claridad se nos diga que los niños fueron bautizados.8

También dice que “el Nuevo Testamento no contiene evidencia directa para la práctica del bautismo infantil en los días de los apóstoles”9 Estas dos admisiones son sorprendentes. En vista de todo lo anterior, planteo la siguiente pregunta: Si no hay ningún mandamiento positivo en todo el Nuevo Testamento de bautizar a los niños de los creyentes, ¿por qué lo hacen los paedobautistas? ¿Estamos por encima de las Escrituras?

2. Defensas tradicionales de la práctica del paedobautismo

Antes de continuar, vale la pena repasar en breve los argumentos tradicionales en defensa de la práctica del paedo-bautismo. En breve, la siguiente lista es un resumen de los argumentos tradicionales a favor del paedobautismo. Tomen en cuenta que estos son resúmenes y no argumentos completos. Es posible que en ciertos casos sean simplificaciones inade- cuadas de argumentos más complejos. Por eso, ninguno debe juzgar la validez de ninguno de los siguientes argumentos con base en el presente resumen.10

1. La continuidad del pacto: Se argumenta que el pacto hecho con Abraham, siendo un pacto espiritual, fue señalado y sellado por medio de la circuncisión. La circuncisión era un rito con significado espiritual y les fue aplicada a los infantes varones y a todo varón que pertenecía a la familia. Este pacto sigue vigente y, según Berkhof, es “en esencia idéntico con el (nuevo pacto) de la presente dispensación”.11 Porque así lo quiso Dios, los infantes participaban de los beneficios del pacto y por eso recibían la señal y sello de la circuncisión. Ya que en la nueva dispensación, el bautismo ha venido a sustituir a la circuncisión, los mismos sujetos de la circuncisión bajo en Viejo Pacto son los mismos bajo el Nuevo (Col. 2:11–12). De igual manera, los niños del Nuevo Pacto reciben la señal y sello de Cristo que es el bautismo cristiano.

2. Bautismos familiares: En el libro de hechos, repe- tidas veces vemos que los apóstoles bautizan a familias enteras (Hch. 16:15, 33; 1 Cor. 1:16). Si bien no se dice explícitamente en ninguna parte que estas familias contenían niños, se argumenta que es muy probable que sí. Es difícil creer que en todas estas familias no hubiera ningún niño. También es difícil creer que los apóstoles, sin mencionar nada, excluyeran a los niños que hubiera del bautismo cristiano. Berkhof también dice: “si los había, resulta moralmente cierto que ellos fueron bauti- zados juntamente con sus padres. El Nuevo Testamento, ciertamente, no contiene evidencias de que personas nacidas y crecidas en familias cristianas no hayan sido bautizadas y no hayan profesado su fe en Cristo sino hasta que llegaran a los años de discreción. Ni hay la más ligera alusión a práctica semejante”.12