La Confesión de Fe de Westminster hoy


Las confesiones son resúmenes doctrinales de la enseñanza de la Biblia. Son escritos por la Iglesia, para la Iglesia y el mundo. Son escritas para el mundo porque las iglesias con credos y confesiones están tratando de ser honestas acerca de sí mismas.

Estas declaraciones doctrinales anuncian que ésta es una iglesia que tiene creencias y está dispuesta a enumerarlas para que todos las vean, cosa que los cultos y las sectas se rehusan a hacer, cuando ellos llegan a tu puerta los sábados por la mañana discuten muchas cosas periféricas, sus panfletos esconden lo que creen y lo mismo ocurre con sus sitios web.

Sin embargo en las iglesias ortodoxas es diferente y ha sido así desde el principio. No solamente los cristianos de la iglesia primitiva buscaban explicarse a si mismos a los gobernantes que no se encontraban felices con los argumentos exclusivos del cristianismo, también necesitaban explicar su fe de manera simple a los nuevos convertidos que querían un resumen de la enseñanza bíblica. Así, los credos y confesiones servían bien a este propósito. Ellos resumen lo que la palabra de Dios tiene que decir acerca de Dios de manera sucinta, declaran tanto el horror de la caída y como la maravilla del evangelio.

Aunque las confesiones y los credos comenzaron como señales de la honestidad de la iglesia o articulos de fe de sus creencias bñasicas, los mejores de estos también han servido como un documento de unidad para la iglesia, al ser compartidos por muchas iglesias durante muchos siglos. Aquellos que usan una confesión podrán no ser capaces de dar forma a cada oración y párrafo como quisieran, pero el valor de una confesión común es incalculable para la iglesia que lo usa, pues le ayuda a expresar su unidad con el cuerpo de Cristo.

Las confesiones compartidas como el Credo de los Apóstoles o la Confesión de Fe de Westminster unen a la iglesia con otros que han confesado las mismas doctrinas anteriormente. Estos textos nos recuerdan que el cristianismo no fue inventado el martes pasado y afirman que estamos unidos a todos aquellos que aman y predican esto que se ha confesado en forma escrita. Así que una buena confesión no sólo es pública, sino que también presenta un perfecto balance entre la doctrina pura de la iglesia y la unidad de la iglesia. Una confesión también debe declarar cada doctrina con cuidado, pero también humildemente. Debe confesar lo que está claro en la Escritura y, mirar si es necesario declararlo incluso, debe ser llevado con cautela a expresar aquello que es menos obvio.

La Asamblea de Westminster (1643-1652)

Por supuesto, es más fácil anunciar o declarar una frase que vivirla, y esto fue ciertamente verdadero para los teólogos de la Asamblea de Westminster, porque ellos tuvieron que decidir cómo reformar la Iglesia de Inglaterra y sus estándares doctrinales. Dos años antes de que la famosa asamblea se reuniera en la Abadía de Westminster, un prominente ministro llamado Edmund Calamy instó a la Cámara de los Comunes a reformar la Iglesia de Inglaterra. No se trataba de una mirada nostálgica hacia los días edénicos del rey joven de Inglaterra y la reforma evangélica bajo Edward VI. Por el contrario, Calamy instó al Parlamento a "reformar la reforma misma". No fue sino hasta 1643 que la reforma moderna de Calamy tomó forma al llamar y convocar lo que se ha probado como el ultimo y uno de los mas grandes sínodos pots-reforma, la Asamblea de Westminster (1643-1652).

La Asamblea de Westminster fue un instrumento para limpiar la iglesia de muchos predicadores que estaba causando daño y busco revisar y eventualmente re-escribir textos para la iglesia de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Redactó instrucciones para el gobierno de la Iglesia, publicó una guía para el culto público, emitió declaraciones sobre la doctrina, escribió dos catecismos y escribió una nueva Confesión de Fe.

Realmente, Edmund Calamy y sus colegas deberían haber estado muy complacidos, pero no fue así. La tarea de revisar o escribir documentos como una confesión se veía más fácil de lo que realmente era. Entonces (como ahora) había demasiados arquitectos que deseaban la reforma y no suficientes constructores