El Sensus Plenior


Una de las metas de la hermenéutica bíblica es determinar por medio de una cuidadosa exégesis el sentido original de un texto, descubrir lo que autor quería comunicar, el significado que sus palabras querían transmitir a su audiencia original y es solo a partir de este descubrimiento que un interprete puede derivar aplicaciones útiles para el tiempo actual.


En el ejercicio de descubrir la intención original del autor bíblico, un interprete debe lidiar con el echo de que la escritura tiene dos autores, uno Divino y uno humano, a partir de esta realidad han surgido preguntas importantes como las que Herry Vikler cita en su libro de Hermenéutica: "¿Qué significado tenía en mente el autor humano?" "¿Qué significado quiso dar el autor divino?" "¿El significado que procuró dar el autor divino excedía al del autor humano?".[1]


En respuesta a estas preguntas han surgido dos escuelas de pensamiento, una sostiene que aunque la biblia es el producto de la agencia Divina y Humana, ambos trabajaron juntos para producir un texto inspirado que solo puede tener un sentido o significado; La otra escuela de pensamiento cree que la naturaleza de la doble autoría de la biblia, dio como resultado un texto inspirado que tiene dos sentidos, uno literal que al autor humano capto cuando escribió y un sentido mas pleno o “Sensus Plenior” que el autor Divino tenía en mente y que el autor humano no podo captar cuando escribió, de manera que el intérprete debe descubrir ambos sentidos. En el presente trabajo explicare con mas detalle los argumentos de esta última escuela de pensamiento, luego trataré de mostrar como su principio interpretativo puede afectar la interpretación de un texto en particular (Tito 3:4-11) y terminare con algunos argumentos para rechazar este principio hermenéutico.



¿Que es el Sensus Plenior?


El Sensus Plenior nació en el seno de la Iglesia Católica Romana la cual se ha caracterizado por encontrar en la biblia múltiples sentidos, ellos aducen que por cuanto la biblia fue escrita por hombres se debe usar un sentido literal para interpretarla, pero además por ser de inspiración divina todo lector con la ayuda del Espíritu Santo y del Magisterio debe descubrir un sentido espiritual que se oculta bajo la palabra escrita, el Sensus Plenior es para ellos uno de esos sentidos espirituales[2]. El término como tal fue usado por primera vez en 1927 por el sacerdote André Fernández[3]quien escribiendo sobre la interpretación de las profecías del A.T. argumentó que estas aunque tuvieron un significado literal en el momento en que fueron pronunciadas, también tenían un Sentido más Pleno o Sensus Plenior para aquellos que creyeron que estas se cumplieron en Jesucristo, según él, el profeta pudo no haber sido consciente de este significado mas pleno a causa de que era un instrumento deficiente y limitado que no conocía todo lo que tenía en mente el Espíritu de Dios al dar la profecía.[4].


Luego de que este principio de interpretación fue definido por Fernández, fue progresivamente tomando forma con argumentos y matices que están expuestos en el libro del Sacerdote Raymond Brown “The History And Development Of The Theory Of A Sensus Plenior.”. Este principio también ha sido abrazado con otros matices, por un sin numero de teólogos evangélicos. Tanto católicos como protestantes, han limitado el uso de este principio a la misma biblia para no correr el riesgo de terminan en un error interpretativo, es decir que para que el interprete pueda descubrir el sentido mas pleno debe acudir a textos expresos de la biblia, esto se le ha llamado entre los evangélicos “Sensus Plenior Canónico”.


Para una mejor compresión de esto cito las palabras dos exponentes católicos de este principio:


“Dios es el autor principal de las Escrituras atendiendo al desarrollo futuro de la revelación, puede guiar de tal modo al autor humano que éste exprese con sus palabras una verdad cuyo sentido pleno no es alcanzado por él mismo, sino que sólo podrá llegar a ser totalmente entendido a la luz de posteriores textos inspirados a la luz de su cumplimiento en el Nuevo testamento, o mediante una posterior revelación expresa. En este caso el autor humano es ciertamente un instrumentum Deipero instrumentum deficiens. A este texto así fijado se le llama hoy “sentido pleno” de un texto”[5].


“Se define como un sentido profundo del texto, querido por Dios, pero no claramente expresado por el autor humano. Se descubre la existencia de este sentido bíblico, cuando se lo estudia a la luz de otros textos bíblicos que lo utilizan, o en su relación con el desarrollo interno de la revelación”[6].

Y cito también las palabras de dos escritores evangélicos: