• Andrés Espinoza

La Confesión de Fe de Westminster hoy



Las confesiones son resúmenes doctrinales de la enseñanza de la Biblia. Son escritos por la Iglesia, para la Iglesia y el mundo. Son escritas para el mundo porque las iglesias con credos y confesiones están tratando de ser honestas acerca de sí mismas. 

Estas declaraciones doctrinales anuncian que ésta es una iglesia que tiene creencias y está dispuesta a enumerarlas para que todos las vean, cosa que los cultos y las sectas se rehusan a hacer, cuando ellos llegan a tu puerta los sábados por la mañana discuten muchas cosas periféricas,  sus panfletos esconden lo que creen y lo mismo ocurre con sus sitios web.


Sin embargo en las iglesias ortodoxas es diferente y ha sido así desde el principio. No solamente  los cristianos de la iglesia primitiva buscaban explicarse a si mismos a los gobernantes que no se encontraban felices con los argumentos exclusivos del cristianismo, también necesitaban explicar su fe de manera simple a los nuevos convertidos que querían un resumen de la enseñanza bíblica. Así, los credos y confesiones servían bien a este propósito. 

Los Credos y Confesiones resumen lo que la palabra de Dios tiene que decir acerca de Dios de manera sucinta, declaran tanto el horror de la caída y como la maravilla del evangelio.

Aunque las confesiones y los credos comenzaron como señales de la honestidad de la iglesia o articulos de fe de sus creencias bñasicas, los mejores de estos también han servido como un documento de unidad para la iglesia, al ser compartidos por muchas iglesias durante muchos siglos. Aquellos que usan una confesión podrán no ser capaces de dar forma a cada oración y párrafo como quisieran, pero el valor de una confesión común es incalculable para la iglesia que lo usa, pues le ayuda a  expresar su unidad con el cuerpo de Cristo. 


Las confesiones compartidas como el Credo de los Apóstoles o la Confesión de Fe de Westminster unen a la iglesia con otros que han confesado las mismas doctrinas anteriormente. Estos textos nos recuerdan que el cristianismo no fue inventado el martes pasado y afirman que estamos unidos a todos aquellos que aman y predican esto que se ha confesado en forma escrita. Así que una buena confesión no sólo es pública, sino que también presenta un perfecto balance entre la doctrina pura de la iglesia y la unidad de la iglesia. Una confesión también debe declarar cada doctrina con cuidado, pero también humildemente. Debe confesar lo que está claro en la Escritura y, mirar si es necesario declararlo incluso, debe ser llevado con cautela a expresar aquello que es menos obvio. 


La Asamblea de Westminster (1643-1652)


Por supuesto, es más fácil anunciar o declarar una frase que vivirla, y esto fue ciertamente verdadero para los teólogos de la Asamblea de Westminster, porque ellos tuvieron que decidir cómo reformar la Iglesia de Inglaterra y sus estándares doctrinales. Dos años antes de que la famosa asamblea se reuniera en la Abadía de Westminster, un prominente ministro llamado Edmund Calamy instó a la Cámara de los Comunes a reformar la Iglesia de Inglaterra. No se trataba de una mirada nostálgica hacia los días edénicos del rey joven de Inglaterra y la reforma evangélica bajo Edward VI. Por el contrario, Calamy instó al Parlamento a "reformar la reforma misma". No fue sino hasta 1643 que la reforma moderna de Calamy tomó forma al llamar y convocar lo que se ha probado como el ultimo y uno de los mas grandes sínodos pots-reforma, la Asamblea de Westminster (1643-1652).


La Asamblea de Westminster fue un instrumento para limpiar la iglesia de muchos predicadores que estaba causando daño y busco revisar y eventualmente re-escribir textos para la iglesia de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Redactó instrucciones para el gobierno de la Iglesia, publicó una guía para el culto público, emitió declaraciones sobre la doctrina, escribió dos catecismos y escribió una nueva Confesión de Fe.


Realmente, Edmund Calamy y sus colegas deberían haber estado muy complacidos, pero no fue así. La tarea de revisar o escribir documentos como una confesión se veía más fácil de lo que realmente era. Entonces (como ahora) había demasiados arquitectos que deseaban la reforma y no suficientes constructores que realmente podrían lograrla. Mientras que los ministros individuales podían individualmente declarar su propia comprensión de la Biblia, era mucho más difícil hacerlo como grupo. La experiencia fue frustrante, dejando a Calamy lamentandose y diciendo "Ningún hombre sabe lo que es esta reforma, esto es un pecado y una miseria".  


La Confesión de Fe de Westminster hoy


En 1644 Edmund Calamy estaba en la desesperación, pero en 1646 la Asamblea había logrado terminar su gran confesión. El producto final era digno de ser celebrado y aun lo es hoy día. De hecho, es realmente un texto asombroso en la historia del cristianismo y todos los que leen sus páginas encontrarán un resumen seguro (con sus notas al pie) de la verdad cristiana y de la vida cristiana.


Sus primeras páginas se regocijan en la maravilla de la revelación que Dios ha dado de sí mismo al mundo en la Palabra. Párrafos completos son presentados con la plenitud, claridad y profundidad de las escrituras, y muestran una marcada deferencia por la  autoridad y finalidad de los sesenta y seis libros de la Biblia. Con devoción y deleite, la Confesión luego considera a Dios que se revela en todas sus perfecciones. Con reverencia y asombro los teólogos de Westminster se esfuerzan por decir lo que se puede decir del Dios que es uno y el Dios que es tres. Las glorias del Dios eterno ocupan algunas líneas; El "más amoroso, gracioso" y "misericordioso" carácter de Dios ocupa a otros.


Los siguientes capítulos nos recuerdan que nuestro Dios ha ordenado  "todo lo que ha de suceder". Este plan eterno de Dios fue establecido desde "toda la eternidad". Y desde el principio el plan de Dios o el consejo para ordenar todas las cosas es "muy sabio y santo". ¿Qué más podría ser? Este plan se obró en la creación del mundo y en el cuidado del mundo. Tres frases impresionantes abren la maravilla de la creación; El resto de la Confesión muestra cómo "Dios el gran Creador" sostiene providencialmente "todas las cosas", o, como dice la carta a los Hebreos, "sostiene todas las cosas con la palabra de su poder" (Hb 1: 3). Como esperábamos de un Dios que decretó y creó todas las cosas, la defensa de Dios no es un respaldo sin sustento. De ningún modo. Él "dirige, sustenta y gobierna" su creación - todas sus criaturas, todas sus acciones, y todas aquellas partes de la creación que no pueden actuar. Esto no es ninguna sorpresa para aquellos que están familiarizados con casi cualquier parte de la Biblia, pero, como de costumbre, las notas de pie de página en la Confesión apuntan a porciones seleccionadas de la Escritura para hacer el punto. ¿No es esta providencia omnipresente retratada tan vívidamente en los sueños enviados al rey Nabucodonosor y explicados por el profeta Daniel? ¿No es la providencia de Dios la maravilla por la que el salmista alaba al Señor, el Señor que "hace lo que le agrada en los cielos y en la tierra, en los mares y en todas sus profundidades" (Sal 135, 6)? La reflexión sobre las líneas de la Confesión a menudo conduce al estudio de las palabras de la Escritura. Pocos ejercicios pueden traer tanta riqueza como la lectura de la confesión, vale la pena el tiempo que invertimos en su estudio.


Y así, capitulo tras capitulo, la Confesión de Fe de Westminster traza pinceladas firmes de la gran historia de nuestra redención, Las tristes realidades de la caída, los amables pactos de Dios con el hombre, el asombroso anuncio de la salvación y nuestra esperanza segura de la vida eterna, todo esto está esbozado aquí en negrita, pero considerado como un trazo. ¿Quién puede leer este texto y no ser advertido de que aquellos que ignoran la Sagrada Escritura están condenados a tropezar en el mundo en tinieblas? ¿Y quién puede leer esta Confesión y no ver que aquellos que abrazan al Dios verdadero, creen lo que él promete y andan por sus preceptos, nunca estarán sin un guía o una luz para esta vida? Es por la claridad de este mensaje evangélico en todas sus partes, que la Confesión de Fe de Westminster se encuentra en el primer rango de los grandes credos cristianos. Quizás sea el más sabio de los credos en su enseñanza y la más precisa en sus expresiones doctrinales. 


Ciertamente es una guía fiable de las Escrituras, que son la única guía de Dios. Es mi esperanza que todos los que sigan sus instrucciones encontrarán su camino a la casa del Padre, por la gracia y misericordia del Hijo y por el poder de su Espíritu Santo.

http://www.reformation21.org/articles/the-westminster-confession-of.php Traducción: Eduardo Ferguson 

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