Nuestra Vida en la Casa de Dios

Este mes celebramos 498 años de la reforma protestante. Por lo general cada octubre hacemos memoria de aquellas cosas por las que los hermanos reformadores lucharon, no queremos cometer los mismos errores y Dios nos llama a buscar las sendas antiguas. La iglesia no nació con nosotros y debemos celebrar lo que Dios ha hecho en el pasado y hacer memoria de esto para fortalecer nuestra fe, sería necio no hacerlo.

En años pasados hemos estudiado las doctrinas de la gracia y las 5 solas, que fueron estandartes de la reforma y son las doctrinas que seguimos abrazando y defendiendo en esta iglesia; este año vimos necesario con los ancianos, recordar lo que que los reformadores descubrieron en la escritura sobre el tema de la iglesia, especialmente lo tocante a nuestra participación en ella como sacerdotes “en la reforma se enfatizo el sacerdocio de todos los creyentes”, así que advierto que no seremos originales en estos sermones, echaremos mano de la escritura y por su puesto de expresiones de hermanos del pasado y del presente que levantaron y están levantando en alto la doctrina de la iglesia.

¿Porque vimos necesario el tema? Porque estamos en un tiempo donde la iglesia es menospreciada, unos la ven como una sociedad de gente voluntaria, otros la ven como un proveedor de servicios, (un lugar donde vendo a llenar mi tanque espiritual y donde vengo a recibir el amor, el servicio y la consideración de otros), otros la ven como una organización que existe por el permiso del estado (he escuchado expresiones como: no podemos disciplinar a este hermano porque no tenemos una personería jurídica)…. En esta serie de sermones traeremos en primer lugar de ver como la iglesia es una familia en la que todos debemos estar comprometidos “El compromiso mutuo” luego veremos como llevar a cabo nuestro compromiso en: La exhortación Mutua, sometimiento mutuo y edificación mutua.

En esta ocación estudiaremos la necesidad del Compromiso mutuo, pero lo estudiaremos a la luz de lo que la escritura dice sobre lo que es la iglesia. Debemos definir la iglesia si hemos de entender que todos en ella somos responsables y que debemos estar comprometidos unos con otros. Antes de ir a la Biblia, leeré algunas citas, ¿Que han aprendido nuestros hermanos a travez del tiempo sobre la Iglesia?:

Agustin dijo: “Nadie puede tener a Dios como su padre, sino tiene a la iglesia como su madre”

Lutero: “Aparte de la Iglesia la salvación es Imposible”

Calvino: "Mi intención es tratar aquí de la Iglesia visible y por eso aprendemos ya de sólo su título de madre qué provechoso y necesario nos es conocerla, ya que no hay otro camino para llegar a la vida sino que seamos concebidos en el seno de esta madre, que nos dé a luz, que nos alimente con sus pechos y que nos ampare y defienda hasta que, despojados de esta carne mortal, seamos semejantes a los ángeles (Mt. 22:30). Anotemos también que fuera del gremio de la Iglesia no hay remisión de pecados ni salvación como lo atestiguan Isaías y Joel (ls. 37:32; Joel 2:32). Con estas palabras se restringe el favor paternal de Dios y el testimonio de la vida espiritual de las ovejas del aprisco de Dios, para que advirtamos que el apartarse de la Iglesia de Dios es pernicioso y mortal". Institución de religión cristiana, Libro IV, 1.4).

Confesión de Fe de Westminster: ". . . la casa y familia de Dios por medio de la cual los hombres son ordinariamente salvos, unión a la cual es esencial para su mejor crecimiento y servicio". (C.F.W. XXV. 2)

Mark Dever: ”El libro de 1 Juan se escribió para ayudar a la gente a identificar la evidencia de la verdadera salvación en su vida. ¿Sabe cuál es uno de los signos principales que se nos dice que hemos de bus- car? El genuino amor por los demás (véase 1 Juan 2:9-10). ¿Quiere saber que su nueva vida es real? Comprométase con un grupo local de pecadores salvados. Intente amarlos. No lo haga solo durante tres semanas. Ni durante seis meses. Hágalo durante años. Y creo que descubrirá, y otros también lo harán, si ama a Dios o no. La verdad se mostrará a sí misma. La iglesia local es el lugar donde nuestra nueva vida en Cristo se vive y se prueba. Unirse a una iglesia no lo salvará, es solamente la muerte de Cristo la que salva. El solo, y nadie más, es nuestra justicia. Pero si El es en realidad nuestra justicia, si en verdad amamos a Aquel a quien no hemos visto, esto se mostrará cuando amemos a aquellos a quienes sí vemos».

Todos estos hermanos tenían y tienen a la iglesia en alta estima, la consideran necesaria para la salvación y para santificación del creyente. Ellos al estudiar la escritura, entendieron que no se puede ser Creyente sin pertenecer a la iglesia, entendieron que el poder del evangelio no está solo cambia vidas, sino que también esta creando un nueva humanidad, la iglesia es central en el propósito de Dios, no se puede creer sin ella, no se puede tener una vida espiritual sin ella, abandonarla es mortal y perjudicial para el alma. Nuestros hermanos reformadores enseñaron, que instrumento principal por el cual Dios llama a los perdidos, los edifica y los prepara para la gloria es la iglesia. Y si que tienen razón, la mayoría de epístolas están escritas para iglesia locales y tres de ellas con el propósito de instruir a sus pastores en cuanto a su funcionamiento. Apocalipsis el libro que hemos estado estudiando esta dirigido a las 7 iglesia locales. Ahora veamos lo que tiene que decir la escritura sobre la iglesia:

¿que es la Iglesia?

“pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.” (1 Timoteo 3.15, LBLA)

Pablo esta instruyendo a Timoteo en cuanto a como el debe conducirse en la iglesia y hay aquí 3 cosas que debemos considerar si queremos entender como ve Dios la iglesia:

La Casa de Dios.

La palabra usada aquí es “Oikos” en el nuevo testamento es usada muchas la mayoría de veces para referirse a una familia, pocas veces es usada para hacer referencia a un edificio. Podemos considerarla en ambos sentidos:

Podemos decir que la iglesia es el lugar donde Dios habita: “también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2.5). Pablo refuerza esta ida cuando dijo: “¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: Habitare en ellos, y andare entre ellos; y sere su Dios, y ellos seran mi pueblo.” (2 Corintios 6.16, LBLA) y luego dijo: “Así pues, ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Efesios 2.19–22). Si la iglesia es el lugar donde se le ofrece sacrificio a Dios, el lugar donde Dios habita ¿Como hemos de menospreciarla? si hemos de encontrare, hemos de buscarle, debemos estar donde él está, si hemos de crecer en santificación y ser edificados debemos ser uno de esos ladrillos y estar unidos con otros creyentes.

Podemos interpretar la palabra casa como si se tratara también de una familia, es este el uso de la palabra que Pablo tiene en mente aquí, Ej. (que gobierne bien su casa). Es una cosa muy increíble ser miembros de la familia de Dios, Nuestro Señor cuando nos enseño a orar, nos instruyo en cuanto a la manera en que deberíamos dirigirnos a Dios “Padre Nuestro” y sin lugar a dudas podemos llamarlo Padre: “Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.” (Romanos 8.15–17). Pero si llamamos a Dios padre, debe llamar nuestra atención el hecho que no somos hijos únicos y que él nos quiere ver haciendo parte de su familia si es que hemos nacido del E.S. ¿como alguien puede llamar a Dios Padre, sin ser parte de la iglesia? La casa de Dios es la Iglesia. Es imposible tener fe y estar apartado de la casa de Dios.

B. La iglesia del Dios viviente

Le pertenece al Dios viviente. No estamos hablando de cualquier familia, es la familia del Dios que creo los cielos y la tierra, el único Dios verdadero, el mismo esta involucrado de manera personal y activa en cada cosa que hacemos como miembros de su familia. En la palabra el demanda que los oficiales que le representan en su casa, sean buenos mayordomos de su familia y Dios si que es ama su casa y la administra de una manera increíble, de hecho cada una de las personas de la trinidad esta activamente involucrado en el sostenimiento y edificación de la iglesia:

El Padre nos escogió: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.” (Efesios 1.3–6, LBLA) El Padre pagó el precio y compro la iglesia con la sangre de su propio hijo: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.” (Hechos de los Apóstoles 20.28) La iglesia le trae gloria al Padre pues es el lugar donde su poder se manifiesta, salvando, trasformando y alumbrando al mundo por medio de su verdad: “a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3.21, LBLA)

El hijo se entrego voluntariamente para redimir a la iglesia: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.” (Efesios 5.25–27) El hijo ama la iglesia, la cuida y la sustenta. “quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesion suya, celoso de buenas obras.” (Tito 2.14, LBLA). Dios el hijo es el salvador de un pueblo, su propósito no era salvar individuos aislados y este pueblo es su Novia. Si Pedro en verdad estaba arrepentido y amaba a su Señor “Debía alimentar, y apacentar a sus ovejas” Juan 21.15 !que increíble amor e interés¡

El E.S. guía y dirige la iglesia, es quien regenera y da vida a todos los que el Padre escoge y a todos aquellos por los que Cristo murió, luego los une a la familia de Dios y los equipa con sus dones espirituales para que juntos, en unidad, puedan glorificar a Cristo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.” (1 Corintios 12.12–13).

Notemos como Pedro saluda a la Iglesia: “Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.” (1 Pedro 1.1–2, LBLA)

El Dios vivo, Padre, Hijo y E.S. están íntimamente y activamente involucrados en su iglesia “es su templo”, es la familia de Dios, su pueblo, el mismo la inició, el mismo la salvo, el mismo la sustenta y la sostiene “son su rebaño”, el mismo de glorifica en ella y la equipa para que sea su ejercito, su cuerpo, el reflejo de su gloria en la tierra; Dios ama su familia, a pesar de que la conoce íntimamente y exhaustivamente, su amor nunca disminuye, es un amor lleno de gracia. La iglesia le pertenece a Dios, todo hijo de Dios por lo tanto ama su familia, quien dice que ama a Dios y desprecia su familia, miente, esta engañado. alguien dijo: “nadie puede pretender tener a Cristo como cabeza o ser hijo de Dios, si al mismo tiempo rusa participar activamente de una comunidad local de creyentes con sus miembros específicos y sus líderes específicos”

La iglesia es la familia, la morada de Dios… y le pertenece a Dios.

C. La Columna y el baluarte de la verdad

La función de una columna es sostener una estructura y la función de un baluarte es dar estabilidad y hacer que algo permanezca. Pablo dice que la Iglesia sostiene la verdad y es el lugar donde la verdad permanece, sin la iglesia la verdad de Dios no puede permanecer en pie, como no puede permanecer en pie un edificio sin una columna, sin un fundamento, quitas esto y todo se viene abajo. Lo increíble que es que la verdad de Dios permanecerá para siempre, por tanto la iglesia nunca podrá ser destruida: “Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16.18, LBLA); Si la iglesia ha de triunfar, la verdad permanecerá: “mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que os fue predicada.” (1 Pedro 1.25, LBLA) Dios será glorificado en su iglesia, su casa será edificada y nunca podrá ser destruida, Dios a unido su gloria al beneficio de su pueblo escogido: “a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3.21, LBLA).

La iglesia no va ser destruida y la verdad va a permanecer, pero si tu te apartas de la iglesia te estas alejando de la verdad y vas camino a la apostasía, no importa cuantos argumentos tengas, tu alma esta en peligro: “El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza.” (Proverbios 18.1, LBLA). Cuantos hoy piensan que van a crecer espiritualmente sin una iglesia, están siguiendo sus propios deseos y no el camino de Dios. Dios nos salva y nos une a su familia, nos involucra en ella para que le sirvamos y seamos instrumentos útiles en la edificación de su reino.

No es increíble que Dios decidió dejar su revelación especial a hombres (Apostoles y Profetas) y salvar a los hombres por medio de la predicación de hombres. Ni los apóstoles eran gente especial, si los maestros son gente especial, ninguno de nosotros somos especiales, a Dios le place levantar vasijas de barro y hacernos interdependientes para servirnos en amor unos a otros, aun los ángeles son aprenden con la iglesia: “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo, y sacar a luz cuál es la dispensación del misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las cosas; a fin de que la infinita sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor,” (Efesios 3.8–11, LBLA) Es así como su gloria se hace visible entre las naciones. Es la iglesia la encargada de enviar misioneros a las naciones: “y no sólo esto, sino que también ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo, y para manifestar nuestra buena voluntad;” (2 Corintios 8.19, LBLA). Es ademas en la iglesia en donde somos instruidos, donde podemos servir y adorar a Dios, no existen indicaciones de Dios sobre como debe funcionar una organización paraeclesiastica o sobre como debe funcionar una ong. La iglesia es necesaria en el plan de redención, Dios lo quiso así para manifestar su gloria.

La iglesia es la familia que Dios esta edificando, el lugar donde Dios habita y el lugar donde Dios manifiesta su gloria al hacer permanecer en ella su glorioso evangelio. Si esto es así, como no invertir nuestros esfuerzos en ella, Dios ha prometido bendecir su casa hermanos. dijó, Paul Trip Dijo: “Tu vida es mucho más que un buen empleo, un cónyuge comprensivo e hijos que no delinquen. Es mucho más que un lindo jardín, buenas vacaciones y ropa a la moda. En realidad, usted forma parte de algo inmenso, algo que comenzó antes de que naciera y que continuará después de que muera. Dios está rescatando a la humanidad caída, transportándolos a su reino, y poco a poco dándoles forma según su imagen, y quiere que usted forme parte de esto”.

A la luz de lo que nos enseña la escritura sobre la iglesia, veamos la necesidad de:

2. El Compromiso Mutuo

“Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” (Hebreos 10.23–25, LBLA)

Como hijos de Dios que tienen esperanza en Cristo, de habitar en un cielo nuevo y tierra nueva donde mora la justicia, debemos estar activamente involucrados en la vida de otros creyentes. El Señor nos dice en su palabra que no debemos dejar de congregarnos, pero no dice que asistamos a los cultos solamente, la orden es “Consideren estimularse unos a otros al amor y a las buenas obras” Lo que esta exigiendo el texto es un compromiso intencional de parte de cada creyente, de involucrarse en la vida de sus hermanos en la fe, asistir a los cultos no es la orden. Si vienes cada domingo a la iglesia no haz cumplido tu responsabilidad como miembro de la iglesia, tu función en la iglesia es usar tus dones para estimular a otros y esto no solo se da en el culto de los domingos, Dios quizo que el proceso de nuestra santificación se lleve a cavo en una comunidad de Creyentes, Dice J.Pieper: “La santificación es un proyecto en comunidad” no se puede madurar aislado de la iglesia.

Claro que es mas fácil ser miembro de la iglesia universal y llevarse bien con hermanos de otras iglesias, en otras ciudades, que ser parte de una comunidad de creyentes, pero esta no es la voluntad de Dios, el nos dijo: “Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios.” (Romanos 15.7), esto implica estar dispuesto a compartir con gente que no es afín a mis intereses particulares, que no tiene la misma educación mía y que a mi parecer son raros, excéntricos, etc. La iglesia es una comunidad de gracia donde cada uno sirve al otro en amor y cada uno esta procurando el avance y el crecimiento de los otros, “…de gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10.8, RVR60); No había nada en mi que motivara a Cristo a recibirme y a servirme, así que no teneros el derecho a poner distancia entre nosotros, en la iglesia debemos poner a un lado todo prejuicio, esto no es un club, es una comunidad redimida, que no se pertenece y que fue unida por el E.S. en el bautismo para que se acepten como Cristo los acepto. Esto da gloria a Cristo y exalta el poder del evangelio (imagine el grupo de apóstoles, sobrenatural esta unidad y el amor que se tenían siendo tan diferentes)

Así que es deber de todo creyente ser miembro activo en una iglesia local.

En la escritura podemos observar mas mandamientos que tiene lugar en una iglesia local, no solo estimularnos al amor y a las buenas obras, se nos ordena:

  • Amarnos los unos a los otros (Juan 13:34).

  • Dedicarnos los unos a los otros (Romanos 12:5).

  • Honrarnos los unos a los otros (Romanos 12:10).

  • Regocijarnos los unos con los otros (Romanos 12:15).

  • Servirnos los unos a los otros (Gálatas 5:13).

  • Ayudarnos los unos a los otros a llevar nuestras cargas (Gálatas 6:2).

  • Perdonarnos los unos a los otros (Efesios 4:32).

  • Alentarnos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 5:11).

  • Ofrecernos hospitalidad los unos a los otros (1 Pedro 4:9).

  • Confesar nuestros pecados los unos a los otros (Santiago 5:16).

  • Orar los unos por los otros (Santiago 5:16).

Estas son las ordenes de Dios para cada uno de nosotros y no podemos cumplirlas a menos que estemos comprometidos en la membresía de una iglesia local. Para nuestro Dios la iglesia no se trata solo de reuniones, sino de una vida compartida, debemos buscar darnos a los demás, Ofrecer hospitalidad, debemos encuentran maneras prácticas de servir a otros y tener KOINONIA (Bien entendida). No espere a que alguien más dé el primer paso. Tome la iniciativa e invítelos a su vida.

Compartir la vida con otros cristianos y experimentar comunión es lo mas increíble y beneficioso de ser miembro de una iglesia local. Pero se requiere esfuerzo y trabajo duro. Tenemos que considerar hacerlo con diligencia. y cuando lo hagan no se limite n solo a las personas que se parecen a usted. La belleza de la iglesia local es la oportunidad que tenemos de acercarnos a personas con culturas diferentes. Así que si es usted soltero, desarrolle su amistad con matrimonios y familias. Si es una persona mayor, busque la oportunidad de hacer amistad con personas más jóvenes. No permita que la edad, la raza o ningún otro factor lo distancie de los demás hermanos y hermanas en Cristo.

Esto no pasa cuando creemos que la iglesia son los pastores (con los comentarios que hacemos y las quejas que muchas veces tenemos, damos a entender esto) Que dice la Biblia: “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.” (Efesios 4.11–16).

Todos somos la iglesia. No podemos venir y solo criticar mientras otros hacen el trabajo, en la iglesia no hay espectadores, todos deben servir. ¿como te sentirías si enfermas y el pastor no va? la iglesia me descuidó. y cuando criticas a la iglesia ¿no es una ofensa contra ti mismo? ej, Sugel. Somos siempre parte del problema y de la solución; ninguno es mas miembro que otro: “Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.” (1 Corintios 12.13–14, LBLA).

Todos en la iglesia tienen un ministerio, todos son sacerdotes, todos son responsables, esto implica que todos los que entran en la iglesia deben ser reconocidos oficialmente y públicamente, no importa el proceso de membresía que una iglesia tenga, la iglesia tiene el derecho de identificar quienes son su responsabilidad primaria.

Erik Lane, dice: “la relación de un creyente con la iglesia es análoga a un matrimonio, si comparas a alguien que profesa fe y menosprecia la membresía en una iglesia local, con un hombre y una mujer que solamente se declaran a si mismos casados y se van a vivir juntos sin someterse jamas a una ceremonia civil de matrimonio, ellos están pensando solo en si mismos y no en la sociedad de la cual forman parte; el matrimonio es un asunto publico, porque por mucho que algunos individuos lo consideren un asunto privado, los demás miembros de la sociedad tiene derecho de saber quien pertenece a quien y quien es el esposo de la esposa de quien. Una sociedad en la que todo el mundo se comportara como esta pareja sería un caos absoluto. por otra parte su egoísmo rebota sobre su propia cabeza, pues al rehusar registrarse como matrimonio, se están excluyendo a si mismos de ciertos beneficios que el estado otorga a las personas casadas.”

Hermanos, a la luz de lo que hemos visto, ¿que tan importante es la iglesia para ti? ¿es la iglesia algo central en tu vida? ¿que tan dispuesto estas a renunciar a tu comodidad para amar y servir a otros? ¿que tan dispuesto estas a procurar el avance de la iglesia, a invertir en ella, con tu tiempo, recursos y capacidades? ¿eres consciente de que la iglesia es columna y baluarte de la verdad? Si eres un miembro de ella ¿sabes que cada decisión que tomas afecta la iglesia? ¿haz considerado que no eres un individuo asilado? Tu frialdad o tu pasión, va a afectar a todos: “ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.” (1 Corintios 12.24–27) Que se pueda decir de nosotros “Mirad como se aman” es el deseo de Cristo para nosotros. Este amor se manifiesta cuando compartimos comprometidamente con nuestros hermano en la fe lo que Dios nos ha dado en Cristo, procurar que todos lleguemos al conocimiento de Dios y que todos alcancemos la estatura de Cristo. Recordemos esto hermanos, andar en luz es igual que crecer en comunión unos con otros: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Juan 1.5–8, RVR60)

Amigo: Si no eres de la iglesia, no eres de Cristo; arrepientes de tus pecados, apártate y pon tu fe solo en Jesucristo.

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